viernes, 9 de abril de 2010

¿Entrevista?

Si bien es cierto la responsabilidad, y a su vez pasión, de todo periodista es escribir hasta el mínimo detalle que le rodea, siempre y cuando se trate de un hecho noticioso. Sin embargo, vale la pena recalcar que el trabajo de todo reportero es una profesión. No se trata de un juego, ni de espontáneos momentos de inspiración que le incitan a escribir, sino de una labor que como todas debe constar de ética profesional.
Pero el periodista se caracteriza por esa sed de información, de entrevistar, de redactar sobre un tema de interés público. El dilema entra cuando esa información no aporta un valor verdadero al lector.
Tal es el caso de la entrevista realizada por Julio Scherer al Mayo Zambada, uno de los capos valuado en millones de dólares. Algunos críticos han mencionado que dicha entrevista tiene un alto valor que aportar al periodismo, ¡se trata de la entrevista a uno de “los más buscados”!
Pero en realidad ¿cuánto vale una entrevista así? Sin duda se trata de un hecho noticioso, no hay día que no se hable del narcotráfico y sus sangrientas consecuencias, también se está hablando de que el entrevistado es un personaje que ha estado en boca de todos desde hace ya algunos años, pero lo que no tiene esta “entrevista” para ser llamada como tal son ¡detalles! Mucha paja poca sustancia. Ésta presenta al Mayo Zambada no como un narcotraficante que atenta contra la salud pública y que ha cobrado cientos de vidas, sino como un compadre y amable amigo; un “ser humano” que teme estar bajo las rejas y que irónicamente se halla preso en la soledad de sus riquezas.
Tristemente, después de leer esta entrevista no me queda más que un amargo sabor de boca ante la corrupción e ironía de que todos, menos el servicio inteligente de México, pueden llegar a él; una sed insaciable de verdad y una nauseabunda sensación de "lástima" hacia el Mayo Zambada que tanto ha sufrido entre los montes que le refugian, o al menos esa fue la propaganda que se hizo a través de la revista Proceso.