martes, 9 de marzo de 2010

Alma Karla: una pluma de punto fino

Alma Karla:

Nacida en Zacatepec, Morelos, Alma Karla, especialista en enseñanza de español como lengua extranjera por la Universidad Complutense de Madrid, y maestra en literatura latinoamericana por la Universidad Javeriana; se ha perfilado hoy día como una de las escritoras morelenses más reconocidas, entre cuyas obras destacan: Corredor de las antorchas (2000), Todo es edad (2003) y Estacionamiento de avestruces (2006), Espiral de los latidos, poesía joven del centro (2001); Del silencio hacia la luz: Mapa poético de México (2007), Adornos de papel (2008) y Mujeres Poetas en el País de las Nubes (2008).
Carlos Septién García fue la escuela de periodismo que, junto a la escuela de escritores de la Sogem, encaminaron a una mujer que valientemente se ha enfrentado a la violencia del periodismo como colaboradora del periódico La Jornada; como profesora de cátedra del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, ha reclutado mentes para que luchen con ingenio; y con sarcasmo ha declarado la guerra en contra de la desigualdad denunciando, entre otras cosas, la falta de identidad de una América Latina dolida. Así es Alma Karla Sandoval. Una mujer que con delicadeza escribe una cotidianidad que asusta, y a la vez encanta, con una pluma de punto fino.



“Alma Karla: una pluma de punto fino”
Por: Mayné Toríz



Con un vestido rojo que reflejaba la pasión de una escritora enamorada de las letras, estaba Alma Karla Sandoval sentada detrás de su escritorio. Quiso estar ahí. Y ahí fue donde la entrevistada, con una mirada amenazadora, esperaba la primer bala que los entrevistadores dirigirían hacia ella, para conocer aunque sea una mínima parte del alma de Karla.
“Las palabras son actos, son consunciones y consumaciones que pesan tanto como los hechos, al menos para alguien que está comprometido, comprometida con el lenguaje como yo”. Fue así como Alma Karla inició una fluida conversación que entabló con sus más de 10 entrevistadores.
– ¿Consideras que la palabra es un factor de cambio?
– Las palabras son actos. Si no hubiera sido por la palabra no sé qué hubiera sido de los grandes líderes. No sólo cambia, no sólo transforma, sino también aquieta. La palabra tiene un poder creo que todavía incomprensible.
“El lenguaje también se ha utilizado como forma de dominio, de control, de propaganda, sobre todo en nuestros días. Es como todos los poderes y todas las fuerzas dependiendo de la intención con que las ocupes”. Argumentó Alma Karla Sandoval mientras tomaba una taza de café, de esas a las que dice se ha hecho adicta.
– ¿Tú que trabajas en el periódico, pero que también escribes ¿qué prefieres, hablar de lo real o crear tus poemas y cuentos?
– Las dos cosas. ¿Quién dijo que no se puede mezclar la realidad a veces tan cruenta y si no siempre tan mezquina de nuestro mundo y de nuestro continente con la ficción y con la literatura. Hay un gran ensayista literario que yo admiro por sobre todas las cosas, Claudio Magris, a quien ya he tenido la oportunidad de presentárselo a muchos y a muchas de ustedes que dice que los escritores que provienen del universo del periodista, los escritores que se han formado en la sala de redacción que han reporteado son una extraña raza de autores que es invencible porque tienen en una mano el peso del mundo con su realidad amarga, y por otra también las alas de la ficción. Poder mezclar las dos cosas me parece que es quizá la fórmula para conseguir una obra inolvidable.
Mientras Karla recordaba uno de tantos escritores que le han robado al menos un suspiro, una sonrisa repentina escapaba de su boca mientras las palabras componían una conversación por demás fluida.
“Hay un matrimonio sincero, llevadero, con sus altas y bajas como todos, pero un matrimonio rico, portentoso entre la literatura y el periodismo, y son dos pasiones a las que difícilmente se puede renunciar”.
– Como periodista comprometida (o) ¿cómo podría combatirse al consumismo de la llamada “nota roja” para ofrecer al público información no morbosa?
– Fíjate que yo a mis alumnos les comento que no hay mejor enseñanza que trabajar “nota roja”. Tenemos muchos prejuicios en relación con esas publicaciones de alto tiraje y de una penetración indiscutible.
“La enseñanza del periodismo, la academia, tiene muy pocos años en América Latina, no tenemos ni veinte años de enseñar periodismo en las universidades”. Comentó la entrevistada mientras sostenía su vaso con ambas manos, ausentes de ilusión al saber la carencia de instrucción respecto al periodismo en América Latina.
– Al ser una periodista que comenzó a formarse con el nivel académico correspondiente al periodismo latinoamericano, ¿no se te dificultó adaptarte a otros tipos más avanzados de periodismo?
– Me parece que también corremos el riesgo de caer en el territorio del prejuicio. Soy muy dada a convertir mis comentarios en significados llanos y planos, “el que es perico, donde quiera es verde”. Estudié en escuelas federales, llegué a estudiar en la SEPTIEN con gente de todo el país en el Distrito Federal, con gente que había leído, gente que venía de la UNAM, por ejemplo, y en ningún momento yo me sentí extraña. Fui una gran lectora desde muy niña, eso creo yo que marcó mi vida y la sigue marcando. (…) Entonces cuando llegué a donde llegué, y estado donde he estado, pues en español y en inglés y en francés y en alemán, la literatura es la misma; entonces hablábamos de lo mismo siempre. Donde quiera, en cualquier parte del mundo. Nunca me sentí extraña porque también siempre busqué a los míos.
“Lo mejor de vivir acá en este mundo, en el aquí y en el ahora es la sorpresa. Yo aquí estoy para lo que la vida quiera” Fueron estas las palabras de una profesionista que también es mujer.
– Hasta ahorita se ha hablado de Alma Karla como profesionista, pero ¿cómo es ella en su vida personal?
– Mi vida no es sólo lo profesional. También como cualquier mujer tengo una vida, soy hija, soy hermana, soy amiga, soy pareja. Me siento muy satisfecha como hija, amiga (…). Yo aquí estoy para lo que la vida quiera, si mañana tengo un hijo creo que intentaré ser la mejor madre posible, si pasado me uno con alguien o me caso, creo que voy a echarle muchas ganas para ser una buena compañera de vida de un hombre. Por ahora no se han dado esas circunstancias. He vivido otras diferentes.
“No me gustan las máscaras. Yo soy yo cuando soy profesora, cuando soy artista, cuando soy periodista. Y yo soy yo cuando soy hija, pareja, amiga, hermana. Hace mucho que decidí ver la vida de esa manera".
– Hablando de esta pasión, que mencionas que sin ella no se puede vivir la vida, ¿cuándo fue ese quiero estar ahí para Alma Karla?
– Siempre quise estar ahí. Yo tenía como 8 ó 9 años. Todos los días mi mamá me ponía ver al Dr. Gamboín después de hacer la tarea. Ahí siempre estaban con que “la carta de fulanita desde Michoacán, “la carta de fulanito de Yucatán”, que nos escribe menganito desde el Distrito Federal. (…) de repente no me aguanté y escribí mi carta al Dr. Gamboín porque yo quería estar ahí.
– ¿Y qué le escribiste?
– ¡Ah! Que la paz del mundo, y los niños y que siempre lo veía y que lo admiraba mucho, y que no entendía por qué no le escribían tantos niños. Fue de las primeras veces.
Sin duda Alma Karla Sandoval ha sido una mujer de grandes metas y creativas ideas que le han permitido llegar a donde ha querido. Tal como ella lo señaló durante la entrevista: “Hasta el momento no ha habido país por ahora, ni cuerpo, ni amigos, ni amigas, ni trabajo, ni libro al que no haya podido llegar. Lo digo con simpleza no con presunción. No sé cómo me he salido con la mía. Todavía no lo entiendo”. Es así como concluye la entrevista realizada a quien ha conseguido escribir una historia con una pluma de punto fino, que con elegancia y astucia, ha tachado hasta el última de sus objetivos y marcado nuevos destinos en su vida tanto laboral como personal.

"Un sacrificio sin sangre"

“Un sacrificio sin sangre”
Por: Mayné Toríz

Fue en el mundo antiguo cuando generaciones pasadas comenzaron a practicar sacrificios como un acto de fe. En ese entonces era sangre la que pagaba la veneración a los dioses que tanto se les adoraba. Pero hoy, en la expresión de la palabra escrita, el sacrificio ha cambiado. Éste ha dejado de teñirse de rojo y se ha derramado tinta encima. Se trata de plumas vivaces que escriben el alma de quien las toma y Afhit Hernández, poeta de profesión, es uno de ellos. Sin duda, un hombre con pasión.
“Hay una constante en todas las místicas de todo el mundo una vez que uno se desprende del mundo y entra a este aspecto del cosmos y del éxtasis, se pierde la noción de individualidad. No existe el yo. Esa es otra de las características y de las constantes del misticismo. Deja de existir el yo. Te conviertes en Dios”. Comentó Afhit, licenciado en letras hispanoamericanas, poeta místico y profesor del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.
– ¿Cómo definiría la mística?
– La mística es una vena del ser humano que debería investigarse desde un punto de vista etnológico, antropológico primero, psicológico después y literario por último”. (…) La mística tiene que ver con lo sagrado y por lo tanto tiene que ver con el sacrificio, porque sacrificio no es nada más matar gente, animales o cualquier cosa. Sacrificar viene de “sacri” que en latín es “sagri” que es sagrado. Sacrificar es volver algo sagrado.
“hay una poesía filosófica que narra una experiencia que es imposible de trasladar en el lenguaje común y cotidiano, que es la experiencia mística”
Tal y como lo mencionó Afhit. La poesía mística implica un sacrificio que involucra tiempo, pensamiento y sentimiento. Un sacrificio que es sagrado y a la vez bello.
–En tus poemas hablas mucho de la belleza, la vez como algo sagrado. ¿Por qué?
– La belleza es lo sagrado. Robert Bartra lo dice maravillosamente. Lo sagrado es ese lugar tanto físico como interior que uno no puede pisar sin correr el riesgo de morir. Y yo creo que por ahí va la belleza también. Es ese lugar el que uno no puede pisar sin que uno sienta de algún lado, de alguna manera el riesgo de morir”. Porque la base de la poesía es la belleza. Por lo tanto hay que hablar de la belleza primero.
Afhit Hernández es un hombre sencillo lleno de ideas complejas. Durante su trayectoria como poeta se ha destacado de los demás al dedicarse a la poesía mística, donde ha sabido reflejar con palabras aquellos sentimientos que se creían imposibles de redactar. Se trata de un proceso de meditación. Es una conexión entre la realidad del mundo exterior y la individualidad del mundo interior a fin de hallar la totalidad. Para algunos la meditación es sólo un proceso de relajación, para Afhit es un modo de llegar a la verdad.
– En los estados de éxtasis del misticismo no se llega a la verdad suprema porque son subjetivos, poseen individualidad y eso se debe a que cada lugar místico es un rincón personal. ¿Qué es lo que pasa con estos simbolismos, que vienen de un éxtasis individual, a la hora de querer transmitirlos a la sociedad?
– Se trata de buscar aquello que toque a todos y hay que tener como que sensibilidad para eso. Ésta es otra característica de la mística, que el hombre se desprende del mundo para unirse a Dios. El hombre se ha unido al todo.
Fue así como concluyó la entrevista realizada a Afhit Hernández, quien con simpatía demostró que “la ciencia no es la única manera de llegar al conocimiento”.

"Ni blanco, ni negro"

Mayné Toríz nació el 30 de septiembre de 1988 en el Estado de México. Sin embargo, con tan sólo 3 meses de nacida se mudó a la ciudad de Cuernavaca, Morelos en compañía de su familia. Ahí creció y comenzó a construir las bases de su educación, sin saber que al terminar su carrera como Licenciada en Ciencias de la Comunicación, continuaría su trayectoria académica en “Rhode Island School of Design”. Posteriormente Mayné participó en una serie de interesantes proyectos que pronto atrajeron la mirada del mundo y que hoy día la han convertido en una de las especialistas publicitarias más exitosas de México.
Pero la burbujeante fama de la que se ha hecho acreedora no ha sido suficiente para apartar su mirada de las minorías que bien podría decirse que hoy por hoy son mayoría. Al contrario, le ha servido para aliarse con organismos de talle internacional como la Comisión Nacional de Derechos Humanos con quien ha elaborado más de una campaña publicitaria en pro de la equidad mundial, siendo ella la principal representante de la misma en México.
En los últimos 8 años Mayné, mujer de múltiples ideales y alas grandes, ha emprendido un vuelo alrededor de la República Mexicana con un sólo objetivo: crear el hábito de la igualdad.
Entre sus obras más destacadas se encuentra una serie de campañas publicitarias que pretenden fusionar culturas y géneros que parecen ser distintas pero que en realidad no lo son. Sus trabajos más destacados son: “Igualdad: Ellas y Ellos”, “Igualdad: Homosexualidad y Heterosexualidad”, “Igualdad: Pobres y Ricos”. Actualmente, en colaboración con Greenpeace, Mayné ha iniciado el cuarto proyecto de la línea de la equidad que promete ambiciosas, pero satisfactorias recompensas, mismo que está titulado como: “Igualdad: Humanidad y Naturaleza”.



“Ni blanco, ni negro”
Por: Cuauhtli

Ambiciosa pero a la vez altruista ha sido la trayectoria de trabajo que Mayné Toríz, especialista en comunicación y publicidad, ha construido en beneficio de la sociedad. Sus obras, han abordado el tema de la igualdad como nunca nadie lo había hecho. Es creatividad y conocimiento, pero también una pasión desbordante, la que le ha hecho merecedora del nirvana de la publicidad: el cambio social.
“Fueron plumas, carteles, correos masivos y spots publicitarios el arsenal que nos armó a mi equipo de trabajo y a mí, para combatir la indiferencia haciendo la diferencia. Pero no se trató de una diferencia de color, género ni preferencias, más bien fue la unificación de lo que se cree distinto sin serlo”. Dijo Mayné mientras sonreía y dirigía su mirada hacia arriba como si no pudiera creer lo que decía.
- Han sido ocho los años que ha dedicado actuando en pro de la igualdad en México, y han sido brillantes. ¿Cree que sea tiempo suficiente para cambiar a su país?
Por supuesto que no. Sin duda han sido ocho años de intensa labor, pero nunca es suficiente. México es un país conservador que sigue marcado por su pasado. El machismo, la religión, y el egocentrismo son sólo algunas de las heridas que siguen ardiendo sobre la piel mexicana y que aún no han cerrado. Para cambiar se necesita tiempo. Generar un cambio es modificar ideologías y construir nuevas estructuras de ideas innovadoras, en este caso se ha buscado crear la cultura de la igualdad.
“Establecer vínculos de equidad no es fácil, se necesitan años y la fuerza de miles de personas unidas que hagan conciencia, sensibilicen la mirada y actúen en consecuencia. Se trata de un conjunto de pequeñas acciones. Es más te propongo algo. Hagamos un ejercicio donde practiquemos la equidad. Háblame de tú, así estableceremos un ambiente de igualdad”.
Comentó la especialista mientras ambas tomábamos una taza de café caliente. La charla seguía su curso, nuestras palabras se cruzaban y al final se unían en una cómoda conversación entre iguales.
- En las últimas conferencias que has dado alrededor de la República has comentado acerca de la “cultura de la igualdad”. ¿Podrías explicarme detalladamente en qué consiste?
- Es fácil explicarlo, difícil practicarlo. Se trata de superar la realidad, romper estereotipos, ir en contra del blanco y del negro. La cultura de la igualdad es aquella que tiene por objeto hallar un punto medio que nos identifique a todos no por un color, ni una raza, ni cualquier otro rasgo distintivo.
El trabajo de Mayné ha roto estereotipos y superado barreras que se creían inquebrantables. Hace dos años tras una fuerte promoción de la cultura de la igualdad, mediante la elaboración de campañas publicitarias puestas en acción en Milpillas, una comunidad del estado de Morelos, Mayné y su equipo consiguieron un movimiento ideológico importante. El tema de la campaña fue: “Igualdad: Ellos y Ellas”, misma que tuvo un gran impacto después de haber sido trabajada durante seis años constantes. El efecto fue algo nunca antes visto. Los hombres al fin permitieron que las mujeres de dicha comunidad comenzaran a formar parte de la Asociación de Colonos de Milpillas.
- “Ellas y Ellos” fue una de las campañas que han tenido múltiples efectos. ¿Qué sentiste cuando supiste que en Milpillas ya se permite el voto y la participación de las mujeres en la Asociación de Colonos de Milpillas?
- ¡Uff! Fue increíble. No te puedo negar que lloré el día que me enteré de tan buena noticia, pues sabía que había ocurrido algo importante capaz de trascender en futuras generaciones. ¡Hemos generado un cambio! Gritó Mayné entusiasmada al recordar una de tantas anécdotas de éxito que han marcado a la sociedad mexicana.
“En este trabajo no sólo he reído y triunfado. Es bastante difícil cambiar una ideología que ha sido arrastrada durante años. También me he enojado y he llorado de impotencia al ver mentes cerradas”
- Además de la ideología del mexicano conservador, ¿cuál ha sido uno de los principales retos a los que te has enfrentado?
- Caray. Han sido miles. Pero creo que el más duro ha sido el ver una sociedad pasiva. Jóvenes que parecen ancianos. La juventud no es activa, ya no se preocupa por los demás. Ahora es conformista y egoísta. Eso es lo más duro y triste a lo que me he tenido que enfrentar para hacer estos proyectos porque, como ya te lo había mencionado antes, se trata de un trabajo de todos, de pequeñas acciones que motiven para cambiar, y si la sociedad, principalmente la juventud, no contribuye en esta labor no habrá campaña exitosa por más creativa que ésta sea. Apuntó Mayné Toríz, ya no con una sonrisa, pero sí con una mirada esperanzadora.
“Una fuerte dosis de perseverancia, una pizca de creatividad y montones de tolerancia son los ingredientes que más hacen falta para que la cultura de la igualdad rebase toda utopía y sea una realidad no sólo en pequeñas localidades como Milpillas, sino en el mundo entero. Así fue como finalizó la entrevista con Mayné, una publicista orgullosamente mexicana.