martes, 9 de marzo de 2010

"Un sacrificio sin sangre"

“Un sacrificio sin sangre”
Por: Mayné Toríz

Fue en el mundo antiguo cuando generaciones pasadas comenzaron a practicar sacrificios como un acto de fe. En ese entonces era sangre la que pagaba la veneración a los dioses que tanto se les adoraba. Pero hoy, en la expresión de la palabra escrita, el sacrificio ha cambiado. Éste ha dejado de teñirse de rojo y se ha derramado tinta encima. Se trata de plumas vivaces que escriben el alma de quien las toma y Afhit Hernández, poeta de profesión, es uno de ellos. Sin duda, un hombre con pasión.
“Hay una constante en todas las místicas de todo el mundo una vez que uno se desprende del mundo y entra a este aspecto del cosmos y del éxtasis, se pierde la noción de individualidad. No existe el yo. Esa es otra de las características y de las constantes del misticismo. Deja de existir el yo. Te conviertes en Dios”. Comentó Afhit, licenciado en letras hispanoamericanas, poeta místico y profesor del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.
– ¿Cómo definiría la mística?
– La mística es una vena del ser humano que debería investigarse desde un punto de vista etnológico, antropológico primero, psicológico después y literario por último”. (…) La mística tiene que ver con lo sagrado y por lo tanto tiene que ver con el sacrificio, porque sacrificio no es nada más matar gente, animales o cualquier cosa. Sacrificar viene de “sacri” que en latín es “sagri” que es sagrado. Sacrificar es volver algo sagrado.
“hay una poesía filosófica que narra una experiencia que es imposible de trasladar en el lenguaje común y cotidiano, que es la experiencia mística”
Tal y como lo mencionó Afhit. La poesía mística implica un sacrificio que involucra tiempo, pensamiento y sentimiento. Un sacrificio que es sagrado y a la vez bello.
–En tus poemas hablas mucho de la belleza, la vez como algo sagrado. ¿Por qué?
– La belleza es lo sagrado. Robert Bartra lo dice maravillosamente. Lo sagrado es ese lugar tanto físico como interior que uno no puede pisar sin correr el riesgo de morir. Y yo creo que por ahí va la belleza también. Es ese lugar el que uno no puede pisar sin que uno sienta de algún lado, de alguna manera el riesgo de morir”. Porque la base de la poesía es la belleza. Por lo tanto hay que hablar de la belleza primero.
Afhit Hernández es un hombre sencillo lleno de ideas complejas. Durante su trayectoria como poeta se ha destacado de los demás al dedicarse a la poesía mística, donde ha sabido reflejar con palabras aquellos sentimientos que se creían imposibles de redactar. Se trata de un proceso de meditación. Es una conexión entre la realidad del mundo exterior y la individualidad del mundo interior a fin de hallar la totalidad. Para algunos la meditación es sólo un proceso de relajación, para Afhit es un modo de llegar a la verdad.
– En los estados de éxtasis del misticismo no se llega a la verdad suprema porque son subjetivos, poseen individualidad y eso se debe a que cada lugar místico es un rincón personal. ¿Qué es lo que pasa con estos simbolismos, que vienen de un éxtasis individual, a la hora de querer transmitirlos a la sociedad?
– Se trata de buscar aquello que toque a todos y hay que tener como que sensibilidad para eso. Ésta es otra característica de la mística, que el hombre se desprende del mundo para unirse a Dios. El hombre se ha unido al todo.
Fue así como concluyó la entrevista realizada a Afhit Hernández, quien con simpatía demostró que “la ciencia no es la única manera de llegar al conocimiento”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario