martes, 9 de marzo de 2010

"Ni blanco, ni negro"

Mayné Toríz nació el 30 de septiembre de 1988 en el Estado de México. Sin embargo, con tan sólo 3 meses de nacida se mudó a la ciudad de Cuernavaca, Morelos en compañía de su familia. Ahí creció y comenzó a construir las bases de su educación, sin saber que al terminar su carrera como Licenciada en Ciencias de la Comunicación, continuaría su trayectoria académica en “Rhode Island School of Design”. Posteriormente Mayné participó en una serie de interesantes proyectos que pronto atrajeron la mirada del mundo y que hoy día la han convertido en una de las especialistas publicitarias más exitosas de México.
Pero la burbujeante fama de la que se ha hecho acreedora no ha sido suficiente para apartar su mirada de las minorías que bien podría decirse que hoy por hoy son mayoría. Al contrario, le ha servido para aliarse con organismos de talle internacional como la Comisión Nacional de Derechos Humanos con quien ha elaborado más de una campaña publicitaria en pro de la equidad mundial, siendo ella la principal representante de la misma en México.
En los últimos 8 años Mayné, mujer de múltiples ideales y alas grandes, ha emprendido un vuelo alrededor de la República Mexicana con un sólo objetivo: crear el hábito de la igualdad.
Entre sus obras más destacadas se encuentra una serie de campañas publicitarias que pretenden fusionar culturas y géneros que parecen ser distintas pero que en realidad no lo son. Sus trabajos más destacados son: “Igualdad: Ellas y Ellos”, “Igualdad: Homosexualidad y Heterosexualidad”, “Igualdad: Pobres y Ricos”. Actualmente, en colaboración con Greenpeace, Mayné ha iniciado el cuarto proyecto de la línea de la equidad que promete ambiciosas, pero satisfactorias recompensas, mismo que está titulado como: “Igualdad: Humanidad y Naturaleza”.



“Ni blanco, ni negro”
Por: Cuauhtli

Ambiciosa pero a la vez altruista ha sido la trayectoria de trabajo que Mayné Toríz, especialista en comunicación y publicidad, ha construido en beneficio de la sociedad. Sus obras, han abordado el tema de la igualdad como nunca nadie lo había hecho. Es creatividad y conocimiento, pero también una pasión desbordante, la que le ha hecho merecedora del nirvana de la publicidad: el cambio social.
“Fueron plumas, carteles, correos masivos y spots publicitarios el arsenal que nos armó a mi equipo de trabajo y a mí, para combatir la indiferencia haciendo la diferencia. Pero no se trató de una diferencia de color, género ni preferencias, más bien fue la unificación de lo que se cree distinto sin serlo”. Dijo Mayné mientras sonreía y dirigía su mirada hacia arriba como si no pudiera creer lo que decía.
- Han sido ocho los años que ha dedicado actuando en pro de la igualdad en México, y han sido brillantes. ¿Cree que sea tiempo suficiente para cambiar a su país?
Por supuesto que no. Sin duda han sido ocho años de intensa labor, pero nunca es suficiente. México es un país conservador que sigue marcado por su pasado. El machismo, la religión, y el egocentrismo son sólo algunas de las heridas que siguen ardiendo sobre la piel mexicana y que aún no han cerrado. Para cambiar se necesita tiempo. Generar un cambio es modificar ideologías y construir nuevas estructuras de ideas innovadoras, en este caso se ha buscado crear la cultura de la igualdad.
“Establecer vínculos de equidad no es fácil, se necesitan años y la fuerza de miles de personas unidas que hagan conciencia, sensibilicen la mirada y actúen en consecuencia. Se trata de un conjunto de pequeñas acciones. Es más te propongo algo. Hagamos un ejercicio donde practiquemos la equidad. Háblame de tú, así estableceremos un ambiente de igualdad”.
Comentó la especialista mientras ambas tomábamos una taza de café caliente. La charla seguía su curso, nuestras palabras se cruzaban y al final se unían en una cómoda conversación entre iguales.
- En las últimas conferencias que has dado alrededor de la República has comentado acerca de la “cultura de la igualdad”. ¿Podrías explicarme detalladamente en qué consiste?
- Es fácil explicarlo, difícil practicarlo. Se trata de superar la realidad, romper estereotipos, ir en contra del blanco y del negro. La cultura de la igualdad es aquella que tiene por objeto hallar un punto medio que nos identifique a todos no por un color, ni una raza, ni cualquier otro rasgo distintivo.
El trabajo de Mayné ha roto estereotipos y superado barreras que se creían inquebrantables. Hace dos años tras una fuerte promoción de la cultura de la igualdad, mediante la elaboración de campañas publicitarias puestas en acción en Milpillas, una comunidad del estado de Morelos, Mayné y su equipo consiguieron un movimiento ideológico importante. El tema de la campaña fue: “Igualdad: Ellos y Ellas”, misma que tuvo un gran impacto después de haber sido trabajada durante seis años constantes. El efecto fue algo nunca antes visto. Los hombres al fin permitieron que las mujeres de dicha comunidad comenzaran a formar parte de la Asociación de Colonos de Milpillas.
- “Ellas y Ellos” fue una de las campañas que han tenido múltiples efectos. ¿Qué sentiste cuando supiste que en Milpillas ya se permite el voto y la participación de las mujeres en la Asociación de Colonos de Milpillas?
- ¡Uff! Fue increíble. No te puedo negar que lloré el día que me enteré de tan buena noticia, pues sabía que había ocurrido algo importante capaz de trascender en futuras generaciones. ¡Hemos generado un cambio! Gritó Mayné entusiasmada al recordar una de tantas anécdotas de éxito que han marcado a la sociedad mexicana.
“En este trabajo no sólo he reído y triunfado. Es bastante difícil cambiar una ideología que ha sido arrastrada durante años. También me he enojado y he llorado de impotencia al ver mentes cerradas”
- Además de la ideología del mexicano conservador, ¿cuál ha sido uno de los principales retos a los que te has enfrentado?
- Caray. Han sido miles. Pero creo que el más duro ha sido el ver una sociedad pasiva. Jóvenes que parecen ancianos. La juventud no es activa, ya no se preocupa por los demás. Ahora es conformista y egoísta. Eso es lo más duro y triste a lo que me he tenido que enfrentar para hacer estos proyectos porque, como ya te lo había mencionado antes, se trata de un trabajo de todos, de pequeñas acciones que motiven para cambiar, y si la sociedad, principalmente la juventud, no contribuye en esta labor no habrá campaña exitosa por más creativa que ésta sea. Apuntó Mayné Toríz, ya no con una sonrisa, pero sí con una mirada esperanzadora.
“Una fuerte dosis de perseverancia, una pizca de creatividad y montones de tolerancia son los ingredientes que más hacen falta para que la cultura de la igualdad rebase toda utopía y sea una realidad no sólo en pequeñas localidades como Milpillas, sino en el mundo entero. Así fue como finalizó la entrevista con Mayné, una publicista orgullosamente mexicana.


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